Autor: Javier Díaz Rojo

Las baterías utilizadas  en drones son las conocidas como baterías LiPo, baterías de polímero de iones de litio. Son similares a las baterías de ión de litio, utilizan un electrólito de iones de litio en estado solido, evitando su derrame y, en consecuencia, minimizando su tamaño.

Este tipo de baterías poseen algunas ventajas importantes que las hacen útiles para su utilización en drones, ya que se trata de baterías de alto rendimiento. Son capaces de entregar mucha potencia, son recargables, planas y ligeras. Además presentan un alto voltaje por célula, lo que permite obtener voltajes altos sin ocupar volúmenes excesivos y una tasa de descarga muy alta por lo que pueden entregar mucha energía en poco tiempo.

Sin embargo, las baterías LiPo no están exentas de problemas y de hecho son relativamente peligrosas, si no se manejan de manera adecuada.

Si no se manipulan de forma adecuada las baterías que usan los drones se pueden incendiar y pueden explotar (por sobredescarga o por sobrecarga) emitiendo gases tóxicos y corrosivos. Medidas de contención como las bolsas (o cajas) de batería, de material ignífugo pueden contener las llamas pero no la emisión de gases nocivos.

Son muy sensibles a la temperatura. Su rango de funcionamiento se limita al intervalo comprendido entre los 10ºC y los 40ºC. Temperaturas por encima de los 45ºC podrían originar incendios. Temperaturas inferiores a 0ºC podrían suponer un riesgo de explosión muy alto.

La carga sólo se debe realizar en cargadores específicos, en un entorno despegado y ventilado, alejado de productos inflamables, y con un control permanente. El proceso de carga debe realizarse según una configuración determinada (100% carga, almacenamiento 50%, transporte 30%) y a una temperatura no inferior a 15ºC y no superior a 35ºC.

El transporte por carretera de este tipo de baterías está regulado por la legislación ADR (Acuerdo europeo sobre el transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera), donde se le ha asignado el número  UN 3481. El transporte de estos elementos se realizará,  como máximo, al 30% de su carga nominal. Los envíos aéreos internacionales están sujetos a las normativas sobre mercancías peligrosas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

El almacenamiento de las baterías LiPo de drones se debe realizar en bolsas de seguridad (separadas del propio dron), en lugar seco, alejado de fuentes de calor y productos corrosivos, a temperatura entre los 15ºC y los 35ºC, y descargada previamente al 40% – 60% de su capacidad si no se va a usar durante más de 3 días.

Para ofrecer orientación en el manejo seguro de las baterías empleadas habitualmente con drones en el entorno laboral puedes consultar la guía “Buenas prácticas Drones. Uso de baterías”.

 

Javier Díaz Rojo

Consultor de Prevención

Asepeyo Avilés  jdiazrojo@asepeyo.es