Presentación

El riesgo de exposición a agentes cancerígenos está presente en muchos puestos de trabajo de las empresas, y no sólo químicas sino en cualquier sector de actividad. Debido a los graves efectos adversos que se pueden producir es indispensable y prioritario identificar dichos agentes y tomar las medidas preventivas adecuadas para controlar sus riesgos asociados.

Aplicando la metodología actual para la evaluación de los riesgos, basada en las mediciones y en la comparación con los valores límite ambientales, nos encontramos con un primer problema, que muchas sustancias cancerígenas no tienen un valor límite asignado y otras, aunque lo tengan, no nos protegen del efecto cancerígeno. No hay una relación dosis-efecto y, normalmente, el valor límite establecido está diseñado para otro efecto crítico sobre el organismo que no es el efecto cancerígeno. Por ello, muchas veces nos vemos obligados a tomar medidas preventivas para lograr una exposición que sea tan baja como sea técnicamente posible (ALARA). Pero este hecho es impreciso y relativo, muy fácil de expresar pero difícil de concretar en cada circunstancia y nada seguro desde un punto de vista jurídico.

La problemática no tiene en estos momentos una solución ideal, pero se están empezando a estudiar nuevos enfoques en Alemania. La utilización de los DMEL en lugar de los DNEL, según el REACH, la autorización para la comercialización de sustancias CMR (REACH), etc. son estrategias que en un futuro puede dar sus frutos y ayudar a controlar dichos riesgos.

Mientras tanto, el objetivo de esta guía es dar herramientas de ayuda por un lado, técnicamente, para controlar los riesgos y, legalmente, para cumplir con la legislación vigente.

Dichas herramientas están encaminadas a ayudar a las empresas a realizar una correcta identificación de los agentes cancerígenos, su evaluación y el establecimiento de medidas de gestión de riesgos adecuadas y adaptadas a las necesidades en cada puesto de trabajo, incluyendo la formación de los trabajadores.

Para ello nos basamos, a parte de la normativa española, en enlaces a bases de datos tanto nacionales como internacionales. Éstas nos ayudan a identificar y clasificar dichos agentes y principalmente a buscar sustitutos, ya que es una de las medidas preventivas prioritarias que quieren implementar tanto el Reglamento de Agentes Químicos, de momento sin éxito, como el REACH.

Para finalizar recordar que en España, en 2011, de los 18.121 casos de enfermedades profesionales totales (con baja y sin baja), se han declarado 77 casos de cáncer. La mayoría de ellos (64) causados por exposición a amianto, agente cuyo uso y comercialización está prohibida, pero que está presente en numerosas instalaciones de edificios y a veces es difícil de identificarlo y, por tanto, no se aplican medidas adecuadas cuando se trabaja en dichas instalaciones.

 

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  • Categorías: Riesgos
  • Fecha de publicación: 16/04/2018
  • Formato: Guías y manuales
  • Idioma: Español