Protégete del sol, también en el trabajo

Campaña preventiva sobre la protección del sol en el trabajo.

El sol está asociado al cáncer en seres humanos por parte de IARC (clasificado como de grupo 1, como el tabaco, los rayos X o las bebidas alcohólicas).

La nocividad de los rayos solares se debe, sobre todo, a los rayos ultravioletas que lo componen, una forma de energía electromagnética que es capaz de dañar y modificar el tejido humano.

La exposición al sol provoca quemaduras, que pueden ser muy graves, un envejecimiento prematuro, así como afectaciones a los ojos, haciendo perder visión y pudiendo causar otros daños.

 

Radiación solar

 

En términos de irradiancia efectiva (que es una unidad de energía por unidad de tiempo), una exposición laboral de 15 minutos al sol ya se considera perjudicial. Permaneciendo la piel este tiempo bajo el sol, puede alcanzarse el valor límite que la normativa establece para exposiciones laborales a fuentes artificiales de radiaciones ultravioletas.

La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga al empresario (Artículo 18) a adoptar las medidas adecuadas para que los trabajadores reciban toda la información necesaria sobre los riesgos para la seguridad y salud derivados de su actividad, así como de las medidas y actividades de protección que deben ser aplicadas.

El daño sufrido por la piel debido a la radiación solar perdura en el tiempo, por tanto los trabajadores jóvenes han de ser especialmente cuidadosos, porque la posible lesión sufrida se puede manifestar muchos años después.

La radiación ultravioleta del sol se mide continuamente y los servicios de meteorología proporcionan los datos del peligro que suponen utilizando la escala UVI.

Cuando el índice según la escala UVI superar el nivel 3 se han de adoptar medidas de protección frente al sol.

Además cuando se puede superar el valor de 8 en la escala se dan advertencias de alerta específicas para tomar todas las medidas de protección necesarias.

Consejos para protegerse el sol en el trabajo

 

Trabajar en la sombra

 

Planificar el trabajo de manera que se trabaje el máximo de tiempo posible en zona sombreada.

Utilizar toldos o sistemas que permitan crear zonas de sombra allá donde no existen otros elementos que la generen.

Planificar la realización de tareas en interior en las horas de máximo valor de índice UV solar (mediodía) o rotar entre varias personas las tareas que obligan a permanecer bajo el sol en esas condiciones.

 

 

Trabajar cubierto con ropa que proteja del sol

 

Usar prendas que cubran brazos y piernas garantiza que mientras se llevan puestas se está protegiendo la piel.

No toda la ropa ofrece el mismo nivel de protección, la ropa blanca ofrece menor resistencia al paso de los rayos ultravioletas.

Existe un sistema de clasificación de ropa por números que, de forma similar a las cremas solares, indica mediante una etiqueta el nivel de protección que ofrece esa prenda.

 

Cubrir adecuadamente la cabeza

 

Un sombrero con una visera de banda suficientemente ancha (unos 7 cm) permite proyectar sombra a toda la cabeza y cuello.

Con gorra o sombrero se protegen partes sensibles como es la piel de la cara, nariz, labios, cuello y ojos.

Un tipo de gorra que incorpore un velo en la parte posterior y cubra la parte de nuca y cuello protege dicha zona en la que, de otra manera, suele incluso sufrir quemaduras por el sol.

 

Utilizar gafas de sol

 

Las gafas de sol utilizadas han de llevar la marca que garantiza que ofrecen el nivel de protección adecuado.

Deben tener un diseño envolvente que evite al máximo la introducción de rayos solares en la zona protegida.

Utiliza unas gafas que permitan ver bien durante el desarrollo de la tarea y sean cómodas para no tenerlas que quitar.

Cuidar que no presenten golpes o rayadas que pueden reducir sus cualidades.

 

Utilizar filtro solar aplicado en la piel

 

Existen muchos tipos de cremas que incorporan filtro solar adaptadas a cualquier tipo de piel o necesidad. Consultar con un especialista para elegir bien.

Seguir las normas de utilización del fabricante, en particular el tiempo de uso entre cada aplicación, la cantidad a aplicar, el factor solar necesario o la resistencia ante la humedad, el agua o el sudor.

Usar crema solar solamente, no garantiza estar bien protegido frente al sol.

Utilizar un protector para los labios con un factor superior a 30.

Verificar las fechas de caducidad de los productos utilizados.

 

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